Sobreviviendo a la primera semana de Jardín!

Llego el momento!! La semana pasada fue el día en que Joaquín tuvo sus primeros días en el jardín. Hoy no voy a hablar de si esta muy chico o grande para ir, esto lo discutiré en otro post. Hoy hablaremos de lo que sentimos el y yo con esta experiencia.

Y es que después de estar 20 meses juntos todos los días, por mucho nos separamos el día que nació el hermanito, esta no iba a empezar como la mejor experiencia de nuestras vidas y menos de la de el. Todos nos decían que la primera semana lloraban mucho los niños cuando se quedan en  jardín. Pero nuestro caso no fue como la regla.
El primer día Joaquín entro muy contento al jardín, no se despidió ni nada, tomo a su profesora quien le dio un recorrido, luego entro a sus clases con sus compañeritos. Al ver esto el papá y yo quedamos sorprendidos y muy contentos. Debo aclarar que a mi si se me escurrieron las lagrimas cuando entro  🙂
El segundo día no tuvo mayor cambio, solo que llego aún más feliz que el día anterior al jardín. Pero del tercer día en adelante, ya sabe que lo vamos a dejar y llora un rato al momento de entregarlo. Según lo que hemos leído y preguntado es totalmente normal que el niño presente estos cambios pues ya es consciente de que estará una parte del día sin sus padres. Sin embargo esperamos que estas lagrimitas sean cada vez menores.
Por mi parte he llegado a ser la mamá intensa que le habla por whatsaap a la profesora con el fin de que me diga que Joaquín se calmo y no lloro mucho, que me diga si come o no, y si todo anda bien como yo espero. Así que para calma mis la profesora me envía fotos. 
Este proceso no es fácil, cada jardín decide la forma de manejarlo, por lo menos en este jardín no dejan entrar a los padres a acompañarlos (no niego que me encantaría entrar con Joaquín y no dejarlo llorando) pero también no me imagino un jardín con un montón de mamitas en la misma situación que la mía. Algo totalmente incontrolable para las maestras. 
Lo que aprendí de esta experiencia es que lo más importante es transmitirle a los niños la seguridad de que uno los deja en un buen sitio donde se divertirán y sobre todo de que uno volverá a recogerlo a cierta hora.