mayo 2018

Tranquila Mamá, Tranquilo Papá

Tranquila Mamá, todas tenemos una cruz. Unas la hacemos más visible, otras la esconden más pero todas la cargamos. Todas tenemos momentos de frustración, de estrés, de angustia, de mal genio porque la maternidad no es un libro escrito. Las situaciones se van presentado y nos toca trabajar sobre el ruedo, con presión, con dolor, con un revuelto interminable de sentimientos pero a la larga con un fin: Hacer de nuestros hijos personas de bien para la sociedad.

Mientras yo muero de angustia porque mi hijo no habla, tal vez tu mueres de angustia porque tu hijo no come. A mi me angustia que mi hijo no duerme bien. Tal véz tu mueres de angustia porque tiene muchos virus repetitivos. Mientras tú mueres de angustia por la entrada al colegio o por el bulling, yo la paso muy mal con mil especialistas porque mi hijo no crece.

Tal vez no duermes por el reflujo, bueno otra mamá no duerme por los cólicos, otros padres esperan en la madrugada a su hijo de una rumba, otros están en el hospital. De pronto tu hijo te dice mentiras o tal vez tu relación de pareja no esta en su mejor momento o definitivamente ya no tienes pareja…. Tranquila Mamá, Tranquilo Papá la maternidad no es fácil.

Mama Virtual con su Hijo. 

Tranquilo Mamá, Tranquilo Papá
La maternidad no es como no la contaron.

Nuestros hijos no vinieron con manual, mi hijo no es igual al tuyo, ni a su hermano, ni a su primo. Mis hijos son únicos e irrepetibles. De pronto yo llevo varias cruces livianas, tu una grande y pesada no lo sé. Pero todos la llevamos. Es duro, es doloroso, es frustrante pero sobre todo agotante. Nadie está para entendernos, muchas veces las otras mamás nos dan más duro. Muchas veces queremos evadirlo, pero lo importante es que reconozcas cuál es tu cruz, aferrarse a ella con amor y sobre todo que le pongas todas las fuerzas del mundo para cargarla.

Ya llegará el momento en que sea más liviana. Todas escuchamos que la maternidad es divina, que un hijo es lo mejor y que no nos vamos a arrepentir. Si yo amo mis hijos, a pesar de todo los volvería a tener, volvería a cargar las cruces necesarias por sacarlos adelante y verlos feliz. Pero aceptar que no todos los días son buenos, que no todos los momentos son agradables y que la maternidad tiene todas las caras. Es parte del proceso, no solo de aceptarnos a nosotros mismos, si no aceptar que los demás son distintos, que la crianza no tiene una regla, ni un mapa. Que cada familia trabaja de acuerdo a sus condiciones y capacidades.

Hoy mi cruz no es completamente ligera, pero tal vez su peso bajó considerablemente a los que era hace un año. Hoy me siento en la capacidad de decirte que el dolor, la angustia, el estrés que estas viviendo va a pasar. En mi caso ofrezco mi cruz a Dios como fiel creyente. Tú puedes ofrecerla a tu Dios o a tu vida y aférrate a que está cruz va a hacerte más fuerte. Hace un par de años vivía en el agotante mundo de médicos y especialistas. Mi hijo mayor afrontaba todos sus estudios para descartar Autismo (explicó todo en entradas anteriores). Mientras, el menor, padecía baja talla, bajo peso y fuertes episodios de bronquitis, nos tocaba de especialista en especialista.

Mi estrés, mi depresión no era normal. Me quería multiplicar para poder acompañarlos a los dos en su proceso, me sentía agobiada e incomprendida porque todo el mundo me mostraba su vida perfecta y yo tal vez solo veía mi “miserable” vida. De pronto hoy veo que todas tenemos problemas y que muchas creemos que las otras mamás no. Que muchas veces juzgamos a otras mamás sin saber que pasa en el fondo, ni si quiera pensamos lo que puede estar pasando.

Puede ser que yo vea tu cruz ligera por que a mi no me esta pasando, porque yo no lo he vivido. O al revés, lo importante hoy es decirte que mantengas la calma. Que tú serás capaz de salir de esto. No hay problema imposible de solucionar. Lo más importante es aceptar y comprender que nuestros hijos son únicos e irrepetibles. Ve resolviendo cada problema con calma y cada día con su propio afán. Ya en un tiempo tendrás experiencias que contar.  

Un abrazo Mamá…